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BUM mental

¿Les ha ocurrido alguna vez estar eso de ya acostadas, intentando relajarse para dormir, cuando de pronto un pensamiento las atraviesa con tal intensidad que ya no pegan ojo? Un bum mental en toda regla. Una está echada tan ricamente, dispuesta a dar la bienvenida al sueño, y entonces ese recuerdo, esa idea, ese pensamiento sorprende y trae consigo una lluvia de adrenalina. Todo el cuerpo despierta de golpe. El corazón galopa. Los ojos, como platos. Y ya sabes que esa noche no pegarás ojo. Deseas tener el móvil cargadito de batería y encontrar artículos lo bastante aburridos para hacer una vulgar intentona de llamar a Morfeo. Eso me pasó hace unos días. No llegó exactamente como un pensamiento, sino como una sensación. En el bajo vientre. Unas punzadas. Me centré en ella porque no era habitual. ¿Y por qué no es habitual?, pensé. Ah, sí, es la misma sensación que tuve al poco de intentar crear a Jiribilla y Jaleo. BUM. Ahí, exactamente ahí tuvo lugar el bum. Embarazo. ...

La primera regla después el embarazo

Veintiséis meses. Veintiséis meses ha tardado en venirme la menstruación. Me había olvidado de lo maldita que es. Con Jiribilla volvió a los dieciséis meses. Se ve que Jaleo es más mamoncete. El tándem también habrá tenido que ver, aunque es cada vez menos frecuente... Es normal que muchas personas se extrañen al saber que hay madres a las que no les ha venido la regla meses, e incluso años, después de dar a luz. Partiendo de que cada mujer, cada cuerpo y cada situación son únicos, esto funciona así: tras nacer el bebé, al expulsar la placenta, se dispara la producción de prolactina . Esta es la hormona responsable de la producción de leche materna. El aumento de prolactina va ligado a una disminución de los estrógenos y la progesterona, que son responsables del ciclo menstrual. Con esos niveles bajos de estrógenos y progesterona se inhibe la ovulación, y sin ovulación no hay regla. La frecuencia de las tomas, sobre todo durante los primeros seis meses, hace que el nivel de prola...

Pero crecerá

Crecerá. Ya lo verás. Y esa cabecita que ahora andas sujetando con sumo cuidado, todo el tiempo, y que no te deja una mano libre, se sostendrá. Alzará la cabeza. Ella sola. Él solo. Ya lo verás. Se sentará. Caminará. Correrá y hasta saltará. Balbuceará, gritará, hablará. Por largos ratos no se callará. Se hará entender y entenderá. Llorará, reirá También -oh, sí- dormirá. Y hasta alguna mañana la tendrás que despertar. Y te buscará. Te besará y te abrazará. Sí, ¡crecerá! Pero... ... crecerá. Correrá, sí, muchas veces hacia el otro lado, lejos de ti. Y hablará con otras, con otros. Y si tienes suerte, si has trabajado el terreno, puede que siga contándote sus aventuras y desventuras. Se dormirá sola, solo, sin necesitar tus brazos. Sin pedirte cosquillas. O que le cuentes las pecas. Y sin pedirte un cuento tras otro tras otro tras otro. Aprovecha ahora. Abraza. Besa. Achucha. Lee. Juega. Conver...

Silencio, silencio

Ser madre que trabaja fuera de casa o ser madre a jornada completa: ¿qué es más duro? La eterna disputa. Una amiga que trabajaba fuera me comentó una vez que lo malo de su situación es que cuando volvía del trabajo todavía tenía que hacer todo lo de la casa: cocinar, coladas, etc. «Ah», pensé yo, «¿es que se supone que tengo que tenerlo todo hecho por no trabajar fuera?». Y le respondí: «Pues no sé si tus hijas se entretienen solas, pero lo que son los míos me reclaman TO-DO-EL-TIEM-PO». Y ahí podríamos haber empezado a intercambiar puntos de vista, pero no pudimos. Interferencias infantiles, ya ustedes saben. Las conversaciones imposibles y todo eso. El caso es que hay un hecho innegable: muchas veces, la madre que no trabaja fuera se ve inmersa en un aislamiento social brutal. La única interacción que tiene con otra persona adulta es con su pareja. Y en ocasiones ni siquiera es satisfactoria, no se puede hablar con calma, atrás quedaron las conversaciones relajadas. Ahora es un «rá...

¿Remedio para la agitación? Asimetría

Finalmente di con un remedio para la agitación (mi experiencia con esa maldita  aquí ) y puedo ofrecer a Jiribilla un rato tranquilo de teta por las mañanas. Iré al grano: reservar-una-teta. Por las noches Jaleo solo toma de una, mientras la otra se llena para ella. Así, cuando toma del pecho lleno, me molesta menos. Esta soy yo al levantarme (retrato cortesía de Jiribilla). A buen entendedor... «Mamá por las mañanas».

Examen sorpresa

Cada día nos hacen un examen sin nosotras saberlo. Las madres juzgan a otras madres en cada aspecto de la crianza: mimos, lactancia, colecho, alimentación, porteo, autoritarismo... Pero lo he escrito mal. Quería decir que las madres juzgamos a otras madres. Yo no me salvo. Veo a una madre sobornando a su hija con gusanitos para conseguir que camine y juzgo; observo cómo un padre pega un grito a su hijo por cualquier motivo y juzgo. Cada vez lo hago menos, porque yo también he pegado chillidos, también he sobornado con comida –aunque intento hacerlo con cosas anodinas para otros, como arándanos o «galletas» de plátano y avena, no deja de ser un soborno–. Tendemos a pensar que cuando nosotras lo hacemos es la excepción, y cuando lo hacen otras es la norma. Y juzgamos. Un día Jaleo gateaba libremente en una plaza. Una mujer que contemplaba la escena se acercó a nosotros: «¡Menos mal! Qué alegría ver a unos padres dejando gatear al bebé. Enhorabuena». La madre insegura que hay en ...

SuperSAHM

De nuevo sobre las SAHMs (Stay At Home Moms): vi hace poco un episodio de  The Letdown, una telecomedia australiana sobre las aventuras y desventuras de un grupo de madres . Y digo que vi un episodio porque no sigo esta serie, me cuadró ver este capítulo en concreto. Resulta que se celebra en la guardería el típico día de las profesiones, donde madres y padres van al colegio a hablar de su trabajo. Una SAHM se sorprende por no haberse enterado del evento, a lo que la profesora le dice que el correo no se lo ma ndaron a todo el mundo –dando a entender que a ella, al no hacer nada interesante, no se lo enviaron–. La madre se marcha... pero regresa. Y regresa motivada, con una capa de superheroína, captando la atención del público (infantil y adulto) al enumerar los extraordinarios superpoderes que posee: Supervelocidad (por ejemplo, a la hora de hacer la compra). Hacer desaparecer las cosas (desde un dolor de barriga hasta pesadillas, astillas...). Excelente comunicac...