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Nueve dentro, nueve fuera

Mañana es un día feliz.
Mañana es un día funesto.
Mañana es un recordatorio de lo fugaz de las cosas.
Jaleo cumple nueve meses.
Y así llegamos al fin oficial de la exterogestación. Mi bebé y no es tan bebé, ya no me necesita. No soy su mayor pasión.
Mi bebé ya es independiente.
Ya no precisará de mis servicios para asearse.
No necesitará mi calor para consolarse.
No requerirá de mis pechos para alimentarse.
Ni para dormirse.
No me sonreirá con esa sonrisa mágica, especial, capaz de derretir glaciares, cuando simplemente le mire con mis ojos rebosantes de amor.
No querrá que vaya adondequiera que él vaya.
No llorará cuando despierte en la cama y yo no esté a su lado.

Esperen, esperen.
Está en la cama y yo no estoy a su lado.
Yo quiero estar a su lado cuando despierte, porque aún me necesita.
Así que me voy. Sabrán entenderme.
Un día de estos realmente no me necesitará, ni querrá verme en su cama.
Mañana es un día feliz porque los tengo a mi lado.

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