Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2018

Cuatro años de MAGIA

Cuatro años, Jiribilla.
Cuatro años y sigues fascinándome. Toda tú brillas: brillan tus ojos y tus entrañas. Vas por la calle canturreando, inventando versos que no riman, tarareando, saltando, recogiendo hojas y palitos, eres feliz. Vas regalando pegatinas a la gente porque sí, y tu cara se ilumina cuando la aceptan y te devuelven una sonrisa, una palabra amable. Algunas personas piensan que pretendes cobrar por la estrellita y te rechazan, pero tú nos miras y te encoges de hombros como diciendo «bueh, no la quiso, ¡qué extraño!», y sigues buscando a quien regalar. Y ríes con tus propias gracietas, y de repente me dices que me quieres «más allá del planeta». 
Y me emociono, porque es tu cumpleaños y tú sigues regalándonos tu espíritu, tu alegría. ¡Ojalá no pierdas ni un ápice de eso! Es difícil, pero eres tú, es tu esencia, soy optimista.
Feliz día, Jiribilla. 
Felicidades a nosotros.

Más vale acompañada que aguantarse las ganas

Es curioso: a él no lo acompañan al baño. En cambio, ya pueden estar pasándolo pipa jugando con superpapá, que como yo me levante y anuncie una fugaz visita al inodoro dejan raudos cualquier aventura y vienen cual cachorrillos perdidos. A veces me escabullo sigilosamente, pero no cuela: se dan cuenta de mi ausencia y no perdonan. Y me veo allí, sentada en el trono, el teléfono escondido con urgencia bajo el rollo de papel –adiós, ratito de paz–, y mis dos secuaces montando guardia: Jiribilla apoyada en el bidé, Jaleo intentando abrir el grifo y yo evitando que resbale para que no se parta la crisma.

–¿Puedo ver tu caca?
–Mmm... Todavía no hay nada.
–¿Ahora?
–No.
–¿Ya?
–No. Mi amor, necesito intimidad... Como cuando tú haces caca en el balcón y nos pides que cerremos bien la puerta y nos quedemos fuera.
–¿Ya?
–Necesito un poquito de tiempo.

Tres segundos después:

–¿Ya hay caca?
–UMPRFF... Sí. Mira.
–¡Puaaaj!

Y así, varias veces al día, de a poquito cada vez, voy vaciando los intestinos…