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Mostrando entradas de mayo, 2019

¿Remedio para la agitación? Asimetría

Finalmente di con un remedio para la agitación (mi experiencia con esa maldita aquí) y puedo ofrecer a Jiribilla un rato tranquilo de teta por las mañanas.

Iré al grano: reservar-una-teta. Por las noches Jaleo solo toma de una, mientras la otra se llena para ella. Así, cuando toma del pecho lleno, me molesta menos.

Esta soy yo al levantarme (retrato cortesía de Jiribilla).

A buen entendedor...


Examen sorpresa

Cada día nos hacen un examen sin nosotras saberlo. Las madres juzgan a otras madres en cada aspecto de la crianza: mimos, lactancia, colecho, alimentación, porteo, autoritarismo...

Pero lo he escrito mal. Quería decir que las madres juzgamos a otras madres. Yo no me salvo. Veo a una madre sobornando a su hija con gusanitos para conseguir que camine y juzgo; observo cómo un padre pega un grito a su hijo por cualquier motivo y juzgo. Cada vez lo hago menos, porque yo también he pegado chillidos, también he sobornado con comida –aunque intento hacerlo con cosas anodinas para otros, como arándanos o «galletas» de plátano y avena, no deja de ser un soborno–. Tendemos a pensar que cuando nosotras lo hacemos es la excepción, y cuando lo hacen otras es la norma. Y juzgamos.

Un día Jaleo gateaba libremente en una plaza. Una mujer que contemplaba la escena se acercó a nosotros: «¡Menos mal! Qué alegría ver a unos padres dejando gatear al bebé. Enhorabuena». La madre insegura que hay en mí se sin…

SuperSAHM

De nuevo sobre las SAHMs (Stay At Home Moms): vi hace poco un episodio de The Letdown, una telecomedia australiana sobre las aventuras y desventuras de un grupo de madres. Y digo que vi un episodio porque no sigo esta serie, me cuadró ver este capítulo en concreto. Resulta que se celebra en la guardería el típico día de las profesiones, donde madres y padres van al colegio a hablar de su trabajo. Una SAHM se sorprende por no haberse enterado del evento, a lo que la profesora le dice que el correo no se lo mandaron a todo el mundo –dando a entender que a ella, al no hacer nada interesante, no se lo enviaron–. La madre se marcha... pero regresa.

Y regresa motivada, con una capa de superheroína, captando la atención del público (infantil y adulto) al enumerar los extraordinarios superpoderes que posee:
Supervelocidad (por ejemplo, a la hora de hacer la compra).Hacer desaparecer las cosas (desde un dolor de barriga hasta pesadillas, astillas...).Excelente comunicación (puede entender a beb…

Stay At Home Mom

Veo últimamente muchos posts sobre las SAHM, o sea, las Stay At Home Moms, madres que se quedan en casa. Vamos, que no trabajan fuera porque se dedican a criar a la prole. Pero que sí que trabajan, claro. Estos posts hablan de lo duro que es encargarse no solo de las criaturas, sino de las tareas domésticas: preparar la comida, hacer la colada, limpiar la casa, hacer la compra... Lo que viene siendo «ama de casa» de toda la vida.

Mi duda es: si yo no hago prácticamente nada de esto porque NO ME DA LA VIDA, porque con la mayor y el menor tengo las manos llenas, la cabeza ocupada y dispersa, el cuerpo exhausto y el alma en coma, ¿soy una SAHM? Es más, si literalmente no me quedo dentro de la casa porque se me cae encima y estamos casi todo el día en la calle, ¿soy menos SAHM todavía?

Admiro a todas estas personas que, además de encargarse de sus hijas, consiguen hacer todas esas tareas. De verdad, de verdad, que me cuenten el secreto. Sé que hay niños más demandantes que otros, que los …

La crisis de los dos años

Tu hija/o ronda los dos años y demanda el pecho de forma continua, como un recién nacido, incluso más. Si no estás, te busca, y si está contigo no puede estarlo sin tener la teta en la boca. Además, si te niegas a darle el pecho en el momento en que lo requiere se lo toma fatal. Puede gritar, llorar e incluso intentar desnudarte para conseguir su propósito. 
¿Es normal? Pues sí, totalmente normal. Se trata de la última gran crisis de la lactancia, y más que una crisis de lactancia per se tiene que ver con el aspecto emocional. ¿Qué ocurre a la edad aproximada de los dos años? Hay quien habla de aDOSlescencia, pues es una etapa centrada en la autoafirmación y en el «no». Comienza a ser independiente, a hacer muchas cosas por sí misma/o; si tratas de ayudarla/o con algo seguramente te espetará un «no» rotundo. Pero precisamente esa novedosa autonomía le causa inseguridad, y por ello busca el mejor refugio posible: el pecho de mamá.
¿Y cuánto dura esta amorosa tortura?, te preguntarás. …